Balance del año 2012

Lo primero que quisiéramos resaltar a la hora de hacer balance sobre el desarrollo del proceso de resolución del conflicto en el año 2012 es que éste ha sido un año muy duro para las ciudadanas y ciudadanos que deseamos una resolución definitiva a tantos años de conflicto. Pese a encontrarnos con unas condiciones políticas y sociales óptimas, no hemos apreciado casi ningún avance. Los gobiernos de España y Francia niegan la mera existencia del conflicto, por lo que niegan la necesidad de un proceso de resolución, lo cual a su vez genera una situación de bloqueo de dicho proceso. Se escudan en mensajes de tiempos de guerra, dando la espalda a las ansias de paz de la sociedad vasca.

Aunque la actividad armada de ETA haya cesado de forma definitiva, los enemigos de la paz continúan actuando como si nada hubiera cambiado. Por mucho que una de las partes se empeñe en dar pasos, la nueva situación que se crea, aún siendo mucho mejor que la anterior, no es una situación de paz. No es una situación de paz porque a muchas personas se les sigue infligiendo sufrimiento y no podemos hablar de situación de paz cuando todos los días se siguen conculcando multitud de derechos humanos. Para construir la Paz tienen que ser las dos partes -todas las partes- las que han de dar pasos que todavía hoy no hemos visto.

Las palabras y las acciones de los gobiernos español y francés -y las de algunos agentes políticos de Euskal Herria- están cada vez más alejadas de las y los ciudadanos de este país. Es un doloroso anacronismo que continúen los juicios políticos, las encarcelaciones y muy especialmente una política penitenciaria basada en la venganza. Todo eso está fuera de este tiempo político que vivimos. Este mismo año el Tribunal de Estrasburgo ha fallado en contra de la llamada “doctrina Parot”. El Estado español ha visto que su política penitenciaria está siendo cuestionada en Europa y por ello, no sólo ha recurrido dicha sentencia, sino que está ejerciendo toda su presión diplomática para condicionar al Tribunal de Estrasburgo. Ésa es la voluntad política real del Estado español.

Este mismo año ETA ha hecho llegar una oferta concreta a los gobiernos español y francés para sentarse a dialogar sobre el proceso de desarme y desmantelamiento de las estructuras militares de dicha organización armada. La respuesta de ambos gobiernos no ha podido ser más desalentadora. Con un mensaje que nos convierte en perdedora al conjunto de la sociedad vasca, los gobiernos muestran un nulo interés por cerrar definitivamente la fase de confrontación armada. Del mismo modo, algunos agentes políticos cierran toda puerta a cualquier diálogo encaminado a la resolución del conflicto político. Esos dirigentes políticos se están quedando a años luz de la ciudadanía de a pie, porque la inmensa mayoría de ciudadanos y ciudadanas de Euskal Herria quiere que sus representantes políticos no sólo salgan de sus respectivas trincheras y hablen, sino que intenten llegar a acuerdos sobre los principales problemas del país. Y éste es uno de ellos.

El acto que realizó este año el Ayuntamiento de Donostia en recuerdo de todas las víctimas del conflicto es una pequeña, pero positiva aportación en este camino, porque se hizo con la participación de todas las fuerzas políticas. No obstante, si algún ejemplo hemos de imitar es el de Ipar Euskal Herria, en cuanto a diálogo político multipartito se refiere. En Lapurdi, Behe Nafarroa y Zuberoa han continuado con la dinámica que arrancó en la Conferencia de Aiete y representantes de todos los partidos políticos y organismos sociales de Ipar Euskal Herria están participando de un mismo foro de diálogo. También en Hego Euskal Herria necesitamos foros de diálogo, en las instituciones, fuera de ellas, en las condiciones que puedan hacer sentirse cómodas a todas las partes.

En opinión de los agentes sociales, sindicales y políticos que suscribimos el Acuerdo de Gernika, las prioridades para el nuevo año en materia de resolución del conflicto son las siguientes: por un lado, fomentar cualquier iniciativa de diálogo político encaminada a la construcción de la normalidad democrática y, por otro lado, de cara a situar las consecuencias del conflicto en la construcción de la paz es urgente cambiar de raiz la situación de los presos y presas políticas vascas. El primer paso ha de ser que los y las traigan a Euskal Herria, dueños y dueñas de todos sus derechos. Por eso mismo los agentes reunidos en torno al Acuerdo de Gernika comenzaremos 2013 el día 12 dando nuevos pasos en las calles de Bilbao.