Balance del curso político 2011/2012

Los agentes políticos y sociales que suscribimos el Acuerdo de Gernika hemos realizado un balance político de lo que ha dado de sí el proceso de resolución del conflicto político en el curso 2011-2012 que está acabando.

En nuestra opinión, el actual curso político ha traído la clarificación al proceso de resolución del conflicto. En un panorama hace tan solo dos años sumamente confuso ha comenzado a aparecer la claridad y sin olvidarnos de todos los sucesos ciertamente oscuros, que nos quieren hacer retroceder en el tiempo, en este curso hemos conocido acontecimientos políticos que ponen bases sólidas a este proceso de paz y normalización política que el Acuerdo de Gernika ha impulsado desde su nacimiento.

El primer claro en el cielo del proceso de paz y normalización democrática se abrió con el curso político. Fue la Conferencia Internacional de Aiete, en la que junto a personalidades de la comunidad internacional participaron numerosos agentes políticos y sociales vascos. Queremos recordar que en Aiete no sólo estuvimos los agentes que formamos parte del Acuerdo de Gernika, sino que también estuvieron -entre otros- el PNV el PSE y ELA, aunque su participación en este proceso de momento se ha quedado allí, entre las cuatro paredes de la Casa de la Paz de Aiete. La Declaración suscrita en Aiete no sólo concretó la hoja de ruta de resolución del conflicto, sino que dotó a ésta de una base más amplia.

La histórica decisión de ETA de finalizar su actividad armada ha sido, sin lugar a duda, el mayor claro abierto en el cielo de este proceso de paz y normalización política. Llegó como consecuencia directa de la Declaración de Aiete y ha puesto un hito en la Historia contemporánea de nuestro Pueblo. Ha desaparecido para siempre una de las expresiones de violencia que oscurecía el escenario político de Euskal Herria. Ya nada puede ser como antes de ese momento, porque desde ese 20 de octubre todo ha cambiado para siempre. Del mismo modo, tenemos que subrayar que la disposición mostrada por ETA para el diálogo con los gobiernos español y francés sólo puede ser interpretada como la voluntad sincera y real de esta organización para poner fin a un ciclo demasiado largo de confrontación armada. Para la mayoría social que quiere avanzar en el camino de la paz y la normalización política en Euskal Herria se ha encendido una gran luz, aunque ésta continúe rodeada de sombras amenazantes.

La legalización de Sortu es también, sin asomo de duda, un claro en un cielo a menudo cargado de nubes de acoso y persecución a la actividad política. Es un paso que nos acerca al escenario de normalización política que pretendemos, aunque todavía falten muchas legalizaciones, muchas personas continúen en la cárcel por su actividad política y otros cientos de personas estén a la espera de un juicio por la misma razón. Por desgracia, la actividad política no está ni mucho menos normalizada en Euskal Herria, pero tras la legalización de Sortu estamos un poco más cerca.

Tanto el haber suscrito el Acuerdo de Gernika como la Declaración que hizo pública tras un largo y profundo debate interno, ha situado al Colectivo de Presos y Presas Políticas Vascas en la primera línea del proceso de resolución del conflicto. Aunque su situación es consecuencia directa del conflicto que sufrimos, ellos y ellas han comparecido como sujeto activo dispuesto a participar en un proceso democrático de resolución integral del conflicto. Con ese objetivo han decidido organizarse y así como han nombrado a su grupo de interlocución con los Estados español y francés, tambień han nombrado su dirección y han creado un grupo de mediación con el exterior para agilizar sus relaciones con los agentes políticos y sociales de Euskal Herria. En ese sentido, los agentes políticos y sociales que suscribimos el Acuerdo de Gernika no podemos dejar de dar la bienvenida a un instrumento de este tipo, el cual ha de facilitar la participación del Colectivo de Presos y Presas Políticas Vascas en las dinámicas del proceso de paz y normalización política.

La conclusión principal que obtenemos de este balance que presentamos no puede ser más clara: el panorama se ha clarificado de forma definitiva en el proceso de paz y normalización política a lo largo de este curso político. La sociedad vasca cuenta con una hoja de ruta propuesta por la comunidad internacional y respaldada por los principales agentes políticos y sociales del país. Además, algunos de estos agentes -pese a todas las dificultades e inhibiciones de otros- seguimos dispuestos ser motores de este proceso, que a su vez debe ser vehículo de expresión de la mayoritaria voluntad social a favor del diálogo y el acuerdo político . Como dijimos en la manifestación que hicimos el 22 de octubre, “NOSOTRAS SOMOS LA LLAVE”. No podemos obviar ni olvidar todos los espacios oscuros de este balance que presentamos. Todas las detenciones, la última ayer mismo, los juicios políticos, los encarcelamientos, el endurecimiento de una política penitenciaria de por sí cruel y vengativa, las amenazas de ilegalización, la formalización de la cadena perpetua mediante la doctrina 197/2006, la incomprensible sentencia del caso Bateragune… y sobre todo, lo que no podemos soportar es que se pretenda engañar a la sociedad vasca con falsas lecturas sobre la situación política que vivimos y que se nos trate como si desde el 20 de octubre de 2011 en este país no hubiera cambiado nada.

Queremos decirle al gobierno español y al partido político que lo sustenta, que si el “relato” que cuenta no roza siquiera la realidad puede ser tan de su gusto como quiera, pero no deja de ser pura ficción. El Partido Popular ha decidido vivir en una ficción que no puede estar más alejada del sentir y las percepciones mayoritarias en la sociedad vasca. Mientras la mayoría social en Euskal Herria quiere avanzar hacia un escenario de paz y normalización política, el Partido Popular se empeña en su arduo pero vano intento por hacernos retroceder en el tiempo. Es tiempo de soluciones, es tiempo de paz y normalización democrática y el PP en Euskal Herria cada vez está más solo en su huída hacia atrás.

Aunque no podamos estar más decepcionadas por la actitud de los responsables del Estado español, tenemos claro que no les vamos a dejar que hagan fracasar esta oportunidad histórica para la paz. Los y las ciudadanas vascas somos la llave de la resolución del conflicto. Hoy el camino está más abierto que ayer y los agentes sociales y políticos del Acuerdo de Gernika seguiremos trabajando para desbrozar el camino y que lo que hoy es un sendero mañana sea una avenida.